La Dársena esta en riesgo: prestadores de Loreto advierten desplazamiento tras decreto portuario
📢 Por redacción especializada en desarrollo social y Áreas Naturales Protegidas
La aprobación del decreto que otorga a Loreto la categoría de “Puerto de Altura y Cabotaje” no solo redefine la operación marítima del destino; para los prestadores de servicios locales, marca el inicio de un posible desplazamiento de la dársena, el corazón operativo de su trabajo diario.
Capitanes de panga, guías, cooperativas y operadores turísticos coinciden en una preocupación central:
la pérdida de su espacio de trabajo frente a nuevos operadores vinculados a grandes navieras.
La dársena: más que un punto de embarque
Para quienes viven del mar, la dársena no es infraestructura, es sustento. Desde ahí salen recorridos, se coordinan actividades, se construyen relaciones con visitantes y se sostiene la economía diaria.
La inquietud surge ante lo que consideran una consecuencia directa del decreto:
la reconfiguración del control operativo del puerto, que podría dejar fuera a quienes históricamente han trabajado en él.
“Si cambian las reglas sin incluirnos, perdemos la dársena. Y si perdemos la dársena, perdemos todo”, expresan prestadores.
Un modelo que abre la puerta a nuevos operadores
La nueva categoría portuaria permite la llegada de embarcaciones internacionales y, con ello, la posible entrada de operadores externos con mayor capacidad económica y vínculos con grandes agencias y navieras.
El temor no es abstracto. Se basa en experiencias replicadas en otros destinos:
Centralización de servicios en manos de grandes operadores
Contratación de personal externo
Restricción progresiva del acceso para prestadores locales
Pérdida de control sobre la operación turística
En este contexto, la percepción entre los trabajadores del mar es clara:
el decreto no solo abre el puerto, también redefine quién puede trabajar en él.
Alianzas que generan desconfianza
Uno de los puntos más sensibles en el discurso de los prestadores es la relación entre decisiones políticas y los intereses de la industria de cruceros.
Se cuestiona que el impulso al decreto responda más a una lógica de alianzas con grandes actores del turismo marítimo que a un proyecto construido con la comunidad.
“No fuimos parte de la decisión, pero sí seremos los primeros afectados”, señalan.
La preocupación apunta a que las nuevas operaciones sean controladas por empresas externas, dejando a los locales en una posición marginal o completamente fuera del sistema.
Impacto en cadena
El posible desplazamiento de los prestadores no sería un hecho aislado. Sus efectos se extenderían a:
Familias que dependen del ingreso diario
Comercios vinculados al turismo local
Restaurantes, guías y transportistas
La dinámica económica del pueblo
Todo ello dentro de un entorno ambientalmente sensible como el Parque Nacional Bahía de Loreto, donde el equilibrio entre actividad humana y conservación ha sido clave.
Entre desarrollo y exclusión
El discurso oficial habla de crecimiento, competitividad e inversión.
El discurso local habla de exclusión, incertidumbre y pérdida.
No se trata de rechazar el desarrollo, insisten los prestadores, sino de cuestionar para quién está diseñado.
“Si el desarrollo nos deja fuera, no es desarrollo para Loreto.”
Conclusión: el control del puerto, el control del futuro
La dársena representa mucho más que un espacio físico: es el punto donde convergen trabajo, identidad y comunidad.
Hoy, ante la implementación del decreto, los prestadores de servicios náuticos advierten que lo que está en juego no es solo la operación portuaria, sino el derecho a seguir formando parte del futuro de su propio destino.
Porque cuando un puerto cambia de manos,
no solo cambian las rutas…
cambia quién tiene el derecho de permanecer.